REFLEXIONES SOBRE 

MURALISMO POLÍTICO

1/1

Estas reflexiones surgen a partir del estallido social (octubre de 2019) y las reglas implícitas del mural político, en la búsqueda de diálogo con su riqueza y limitaciones. En "Doble estándar" a través de un lenguaje visual más directo y claro, como un afiche; en "Lucha" abordando la dinámica de la pintura callejera en lo relativo al borrado de la obra para dar paso a otra; en "Puño"  sobre la legibilidad del mensaje contenido dentro del fileteado (línea de contorno). Estas tres pinturas forman parte de una serie que está en exploración. 

 

En "Doble estándar" aparece la interrogante del por qué de la lucha, simbolizada en el puño. ¿Es el homo consumens queriendo incrementar su capacidad de consumo? ¿Es el ciudadano que, en el turbocapitalismo (Luttwak, 1996) ve cómo vivir es cada día más caro y la única alternativa es la deuda? ¿Es el puño del parlamentario cuyos ingresos lo ubican en lo alto de la cadena alimenticia mientras dice luchar por la gente? El fileteado se abre, dejando espacio para diferentes lecturas.

En "Lucha" el fileteado es variable, mientras la imagen de la estudiante en su lucha va perdiendo continuidad, al igual que el mensaje original. ¿Es una santa o es un demonio, su capucha es de una heroína o la de un terrorista? ¿Qué vendrá cuando la pintura esté totalmente cubierta?

El mural político tiene un lenguaje directo, claro y reconocible (en su estilo) que apunta a ser captado rápidamente. El fileteado separa colores planos de relleno y resalta las formas para facilitar este entendimiento. El fileteado blanco de "Puño" va en otra dirección: la rebelión del relleno, la confusión del mensaje.